30/11/16

David Foster Wallace - Portátil

No estoy muy al tanto de las novedades editoriales. Nunca lo he estado. En primer lugar porque la mayoría de mis autores preferidos están muertos. En segundo lugar, porque las cosas que leo suelen venir de recomendaciones o de que me pica la curiosidad por un autor que es de cultura general, léase Hemingway, Unamuno, cosas así. Y en tercer lugar porque mis principales fuentes de lectura son la biblioteca y el gitano que vende libros de segunda mano en el mercadillo de los domingos, así que a la librería voy prácticamente de paseo o a por algún volumen concreto que no me quedan más cojones que comprar porque todas las alternativas están agotadas. Puede decirse, por tanto, que aunque soy de mucho leer, hype y literatura no es lo mío.

Excepto con este libro, con el que el hype fue máximo desde que me enteré de que iba a ser publicado este otoño, y lo reservé para tenerlo ya desde el primer día. Portátil es una recopilación de textos de David Foster Wallace, incluyendo un relato inédito (El planeta Trilafon y su ubicación respecto a Lo Malo) y materiales lectivos, obviamente también inéditos.

La parte no inédita ya me la había leído, aunque no me importó en absoluto leerla otra vez, y eso que no soy muy de releer. Se trata de una gran selección, subjetiva, por supuesto, pero recoge sus textos de ficción y no ficción más atemporales y representativos (eché mucho de menos Gran Hijo Rojo, que de todas formas podéis leer aquí), incluyendo, por supuesto, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, que volví a leer por tercera vez con la misma fascinación que la primera. El señor Dermatitis. El Capitán Vídeo. El miedo a ser visto como una vaca. Si tenéis que leeros sólo una cosa de DFW, que sea esta.

De hecho, ni no conocéis a DFW, este libro es lo mejor para introducirse en su obra, más que la densísima La broma infinita. Es una forma de ver el mundo que marca un antes y un después.

28/9/16

Liebster Discover New Blogs Award

Una prometedora escritora con un blog no menos prometedor (mola más que el mío y acaba de empezar, en fin) me ha nominado para un tag de libros (gracias), y de paso me ha recordado que no escribo aquí desde antes de irme a Madrid, y eso que ya he vuelto tiempo ha. El caso es que ando un poco paranoico con las cosas que posteo en internet, y bueno, me estoy tomando un tiempo para encontrarme a mí mismo. Whatever, no vengo a hablar hoy de eso.
 Las reglas son las siguientes:
1. Agradecer y seguir al blog que te nominó.
2. Responder a las preguntas que te hagan.
3. Nominar a 11 blogs con menos de 200 seguidores.
4. Realizar 11 preguntas a los blogs que has nominado.
5. Avisar sobre la nominación.

Bueno, los que me conocéis de las redes sociales ya sabéis que la parte de nominar a otros me la suelo saltar. En este caso, además, no conozco a tantos bloggers pequeños como para nominar a 11 y siempre tengo la horrible sensación de que molesto, a pesar de que jamás me ha molestado cuando me lo han hecho a mí. Así que el sistema es el de siempre: si tienes un blog y te apetece hacerlo, siéntete libre de ello.

1. ¿Qué género literario piensas que es más complicado de escribir?
No es un género que suela leer, pero seguramente misterio. Creo que hay que tener una escaleta muy bien hecha para que el relato funcione y enganche al lector. Yo no podría, más por pereza que por otra cosa, ya que me parece un tipo de literatura muy volcada hacia el lector, al "a que no lo pillas". Que está bien, mola, pero a mí me gustan cosas más introspectivas.


2. ¿Cuál es tu villano favorito?
Me cuesta recordar libros con buenos y malos que haya leído después de los 20. Por tanto, diría muy forzadamente que el inspector Javert de Los miserables, por todo lo que representa. Esta escena de la peli es Dios, por cierto:


3. Personaje literario favorito.
Sería muy tópico mencionar  a Ignatius J. Reilly, pero es que Ignatius es mucho Ignatius. 

4. ¿Qué saga recomendarías?
Creo que lo único superior a la trilogía que he leído ha sido la de Canción de Hielo y Fuego, así que esa.  

5. ¿Cuál es el libro más gordo de tu estantería?
Así un vistazo de pasada, La broma infinita de David Foster Wallace. Tengo alguno más gordo, pero no son literarios, así que los omito.


6. Libro que adores en secreto y te de vergüenza admitir:
No hay ninguno en concreto, pero los libros de autoayuda para aprender a ligar me encantan. Excepto los de Álvaro Reyes, esos son una puta mierda y son altamente perjudiciales para el que los lea sin la cabeza debidamente amueblada. Pero los demás, aun teniendo cosas criticables (ya he reseñado algunos aquí, si mal no recuerdo) siempre tienen alguna idea interesante. 

7. ¿Qué libro estás deseando leer?
Portátil,  el libro con materiales inéditos de DFW que sale la semana que viene y espero comentar aquí. De hecho ahora mismo voy a reservarlo.

8. ¿Qué género literario es el que más te gusta?
Para mí el más interesante y el que más potencial tiene para decir cosas interesantes sin ser un coñazo es la ciencia ficción.  Tanto en literatura, como en cine, como en videojuegos, es capaz de lo mejor y de lo peor.


9. ¿Qué adaptación literaria te ha gustado más que el propio libro/s?
Starship Troopers, por ejemplo. La novela de Heinlein se la recomendaría a cualquier fan del género. Pero la peli de Verhoeven mola que te cagas. ¿Desea saber más?

10. ¿Cuál fue el primer libro que recuerdas haber leído?
Oh, uno de ratones para críos de 5 años. No sé si cuenta. Luego me pasé a la literatura juvenil, que tampoco sé si cuenta. Los primeros libros gordos que leí fueron El Señor de los Anillos y Los pilares de la Tierra.

11. Si tuvieras que quedarte sólo con un libro el resto de tu vida, ¿cuál sería?
Esto.  Sin ninguna duda, y siento un poco de vergüenza por haber citado tres veces al mismo autor en un tag de once páginas. Sorry. Es una obsesión parecida a la que tengo últimamente con Floor Jansen.


4/9/16

Cómo encajar opiniones ajenas

Todos fenómenos se pueden experimentar de dos modos. Estos dos modos no son arbitrarios, sino que van ligados al fenómeno y están determinados por la naturaleza del mismo o por dos de sus propiedades: exterioridad - interioridad.
Vasili Kandinski

Algo que todos hemos visto muchas veces a lo largo de nuestra vida es a gente en un evidente estado de cabreo decir que no le importan lo que piensan los demás de el/ella, normalmente porque acaba de enterarse de que alguien ha dicho algo malo y le ha molestado, vamos, que sí le importa pero le resquema que le importe. A toda esa gente va dedicada este post.

Hablar de otra gente, bien o mal, o sencillamente hablar, es algo que hacemos todos. No conozco a nadie que cumpla a rajatabla eso de no hablar de quien no está delante. En la vida debes dar por hecho que la gente va a decir de ti cosas de todo tipo, y eso está bien, ya que lo contrario significaría que eres una persona tan insulsa que no das lugar a comentarios. Si no tienes algún hater es que algo estás haciendo mal (otra cosa es caerle mal a la mayoría de tus conocidos, en ese caso algo estás haciendo terriblemente mal). Ídem si no tienes algún fan.

Algunos te dicen las cosas a la cara, normalmente las buenas, pero también las malas. Otros no, otros simplemente hablarán a tus espaldas. Todo es información sobre ti, aunque sea un mero insulto dicho con mala intención.  Y todo cuenta. Para conocerse a uno mismo no sólo es necesario hacer introspección y autocrítica de vez en cuando, sino que además hay que tener en cuenta lo que dicen los demás, saber situarlo en tu contexto y darle algún sentido. Si, por ejemplo, alguien a quien has conocido hace poco le comenta a un amigo suyo que eres un payaso, no basta con decir de forma autocomplaciente que simplemente no te conoce y que el payaso es él por opinar sin saber. La gente siempre opina sin saber al 100%. Si alguien dice tal cosa es porque en determinado momento has dado una determinada imagen, y quizá ahí puedas encontrar características tuyas que quizás puedas mejorar de cara a causar una primera mejor impresión en futuras ocasiones. Todo esto sin perjuicio de que sencillamente hay aspectos de ti con los que te sientes cómodo pero a la otra persona no le gustan. No pasa nada, no se puede contentar a todo el mundo.

No creo que sea necesario enfadarse con alguien por tener opiniones negativas o criticar de mala manera. A veces tienen razón, de hecho, aunque las formas sean desagradables. Si tienes la cocorota bien centrada y sabes distinguir con buen criterio lo que hay que tener en cuenta de lo que no, es algo enriquecedor. Otra cosa es el tema de hablar por meter cizaña y tratar de arrastrar a otros a cambiar su opinión sobre ti. Ahí os doy permiso para contraatacar.


3/9/16

Perder el tiempo

Hoy es uno de esos días en los que te quedas viendo el tiempo pasar como una vaca que ve pasar el tren. Tic tac tic tac, hace calor, se te ocurren un montón de cosas que hacer pero TODAS te dan una pereza increíble. Has reservado algunas actividades supuestamente productivas para después de cenar, pero claro, para eso tiene que llegar la hora de cenar. Mientras tanto, esta sensación agobiante de estar perdiendo el tiempo.

Una cosa que he aprendido en los últimos años, y que ojalá hubiese aprendido antes, es a valorar mi tiempo (que no a aprovecharlo, por desgracia). A ser consciente de que, si sumase todos los segundos que desperdicio haciendo el chorras, prolongando el tiempo que pasa entre que me despierto y efectivamente salgo de la cama, mirando el móvil, pensando antes de escribir (tengo la teoría de que si escribiese contrarreloj el resultado sería mejor y más natural, de hecho un día voy a probar) y un largo etcétera, si sumase todo ese tiempo, digo, resulta que lo mismo tendría dos o tres horas más al día para hacer cualquier otra actividad. Y dos o tres horas dan para muchísimo.

Hace diez años para mí la vida era eso que pasaba entre ciego y ciego que te pillabas el finde, sobre todo en verano. Me gustaría coger una máquina del tiempo y soltarle un guantazo a ese yo, a muchos de los posteriores y a prácticamente todos los anteriores. Me gustaría reiniciar mi vida desde los 15 años, por ejemplo. Pienso mucho en ello: hubiera tomado mejores decisiones; es verdad que tomarlas implicaría bifurcarme por una línea temporal alternativa donde no pasan determinados acontecimientos ni conozco a determinadas personas, pero creo que al final los beneficios serían mayores. Me gustaría, también, darle menos vueltas al pasado y darle más vueltas al presente y al futuro, dejar de sentir esa incómoda sensación al recordar aquel momento ridículo cuando tenías 23 años y... bueno, eso creo que pasa en  las mejores cabezas.

¿Es este post un ejercicio más de pérdida de tiempo? No. Poner las cosas por escrito nos ayuda a centrarnos, a veces a ver el asunto con más perspectiva. Escribir sobre nosotros mismos nos sirve para tener un poco más claro quiénes somos, qué queremos y hacia dónde vamos. Para ser mejores personas, en definitiva.

2/9/16

Leer

Ahora mismo estoy con las Crónicas de la Dragonlance. El segundo libro de la trilogía. Lo he comprado a ciegas en un puesto del mercado de los domingos y he tenido suerte porque después (soy así, lo siento) he mirado en internet y coincide que es la trilogía por donde los entendidos recomiendan empezar a leer la saga. 

El plan era leerme esta trilogía y luego, si me gustaba mucho, seguir leyendo más cosas para convertir la Dragonlance en uno más de mis frikismos y alejarme un pasito más de ser un miembro funcional de esta sociedad para seguir atrincherado en mi mundo nerd. Bueno, pues este plan no va a cumplirse, ya lo adelanto, porque no es que no me esté gustando mucho; es que no me está gustando nada. Los recursos que tiene la narración para que los personajes se trasladen de un lugar a otro en el espacio son ridículos, la expresividad de los protagonistas se expresa el 90% de los veces con verbos relacionados con la mirada (esto es muy cansino), las luchas tienen a veces un punto cómico seguramente involuntario, con los héroes tropezándose y esquivando la muerte por pura potra, etc. Es todo así, no hay por donde cogerlo. Quizá a un chaval de 15 años que no esté habituado a leer le guste, pero yo ya estoy mayor. Ya me siento mayor como para leer literatura fantástica; si encima es mala, apaga y vámonos. 

Esto me lleva a la cuestión que me he planteado. ¿Por qué sigo leyendo algo que no me está gustando? No, en serio, ¿por qué? He perdido mucho tiempo de mi vida terminando de leer libros que no me estaban aportando nada, deseando acabar para quitarlo de en medio y pasar a otro más interesante que tenía esperando en la estantería. Es algo totalmente irracional. Nadie me obliga a leer y no me voy a perder nada si lo dejo. 

No sé dónde he aprendido que uno debe acabar todo lo que empieza. Realmente no lo sé; no recuerdo nada ni nadie que me lo haya enseñado. Pero es necesario desaprenderlo, por tiempo y por recursos mentales. Ante un libro, debo empezar a preguntarme siempre qué es lo que estoy leyendo, por qué lo estoy leyendo y qué voy a aprender, qué me va a aportar a mí para crecer como persona. Ya decía Séneca que vale más leer pocos libros y empaparse a tope (nótese que no cito literalmente) de que leer en plan extensivo como si no tuviesen valor.

Y es que algunos todavía no hemos aprendido a leer.

1/9/16

La culpa de que no haya gobierno

Para empezar quisiera aclarar que estoy siguiendo este asunto con desinterés, que prácticamente no he leído nada más que titulares al respecto y que lo mejor que ha dado la política en los últimos años se reduce a memes en general y el mítico gif de Rajoy ganando la carrera en particular.

Pero hay mucha gente teorizando (algunos incluso a cambio de dinero) sobre qué demonios pasa en este país para que los políticos sean incapaces de ponerse de acuerdo y formar un gobierno, que vamos ya camino de un año y cada vez tiene más pinta de que habrá nuevas elecciones el día de Navidad, para alegría de tu cuñado,que se lo va a pasar pipa en la cena de Nochebuena. Hoy simplemente me apetecía poner mi granito de arena señalando un único culpable.

El PSOE

Me refiero al PSOE así en general, como partido. Primero por poner a Pedro Sánchez y después por no quitarlo. El tipo me cae bien; parece majo y tiene una sonrisa sexy que seguro que le encanta a las anciantas, pero tiene menos liderazgo que un puñetero cactus. Cualquiera que pinte algo en el partido se le sube a la chepa y se lo intenta cargar a la mínima, así que el tipo no hace nada por si acaso, y a ver si el tema se soluciona por arte de magia. Claro que sí, campeón.

Yo entiendo que el partido está en una situación difícil y que hagas lo que hagas va a estar mal. Pero precisamente por eso es preciso un líder que le eche huevos al asunto, que haga lo que le dé la gana con quien le dé la gana mientras ata en corto a los trepas que la prensa llama con el rancio término de barones (en serio, qué grima cada vez que lo oigo). Pedro no es ese líder, nunca lo ha sido y a estas alturas ya dudo mucho que vaya a serlo. 

Mientras tanto, aquí seguimos. No se está tan mal; de hecho hasta parece que se está mejor. Una pena que haga falta un gobierno para aprobar los presupuestos generales, que si no, por lo que a mí respecta, podían estar peleándose hasta el infinito.

30/8/16

De cervezas y smartphones

Era el último sábado de agosto. El bar de siempre, unas birras y buena música, porque después de más de una década de salidas nocturnas con resultados de lo más variopinto acabas prefiriendo andar por lo segao y no necesitas gran cosa para pasarlo bien. La conversación transcurría por los derroteros habituales: series, cine, tecnología, redes sociales, música, cotilleos, futuro, actualidad, chicas, videojuegos, el curioso hecho de que hay algunas personas que tienen pareja aun siendo subnormales profundos, en fin, un montón de cosas.

No sé a qué conclusión llegó uno de esos temas, pero de repente me vi con el móvil en la mano y rellenando (como buenamente podía a esas horas) un formulario online para comprar las entradas para Wacken 2017. De verdad de la buena. El puto festival heavy más grande del mundo, en algún lugar de Alemania entre la desembocadura del Elba y la frontera con Dinamarca. Siempre he pensado que los que amamos este género musical porque lo hemos mamado desde la infancia deberíamos peregrinar a Wacken al menos una vez en la vida cual sarraceno que visita La Meca, y de repente, sin haberlo previsto, estamos a menos de un año de hacer ese sueño realidad. Mucha ilusión, muchas ganas. Contando los días que faltan de uno en uno y, dado que estoy en una situación de mi vida en la que no sé qué será de mí ni siquiera el mes que viene, rezando por que finalmente llegue ese día sin ningún contratiempo. 

No tengo ninguna duda de que va a ser una experiencia única. Todos los que han peregrinado alguna vez dicen que es una pasada, que todo está muy bien organizado, que ni siquiera un diluvio podría provocar la cancelación de un concierto. El cartel es lo que menos me preocupa. Uno puede comprar las entradas a ciegas con la total certeza de que el cartel será de lujo. De hecho, para cuando yo vaya están confirmados grupos que tengo muchas ganas de ver en directo, como Avantasia, Sonata Arctica, Kreator y Amon Amarth, entre otros. Será jodidamente épico y os daré parte de ello con todo lujo de detalles.




Bienvenidos al siglo XXI, donde con un poco de alcohol puedes cometer todas las locuras que quieras a través un dispositivo del tamaño de la palma de tu mano.